Rodando en un circo
Viajé por la costa oeste de Australia trabajando en un circo, durmiendo en camiones, sorprendiéndome con los detalles, su gente y su forma de vivir.
Siempre se me pegan los locos lindos, me gusta y claramente me siento parte. Así que aprovecho, me infiltro, cambio mi nombre y me invento una vida, de esas que pudieras vivir si esto es un video juegos y tuvieras una oportunidad más.
Viajé por la costa oeste de Australia trabajando en un circo, durmiendo en camiones, sorprendiéndome con los detalles, su gente y su forma de vivir.
Mintiendo para poder trabajar, termino en la otra punta de Australia rebuscándome con un polémico paseo de camellos.
Subiendo al cerro Champaquí en la provincia de Córdoba me encuentro con un par de historias.
Australia te invita a una noche estrellada única, pero no todo es belleza.. y menos en el país donde todo te puede matar.
Siempre que entro a un bar y encaro para la barra me acuerdo de vos y venís conmigo.
Una travesía en Córdoba nos lleva a explorar los misteriosos “cajones” en Los Gigantes, entre fútbol, paisajes imponentes y la intrigante búsqueda del origen de su nombre.
Debido a un hermoso cuelgue en mis pensamientos me encuentro perdido en una travesía de tres días en los cerros tucumanos donde mi vida depende de unas pocas decisiones.
Durante una excursión grupal a las termas de Jordan me convidan un brownie loco que me lleva a un plano paralelo donde me pierdo en la búsqueda del beso de la morocha brasileña.
Una cosa es colaborar en un buen ambiente, aprendiendo y compartiendo. Otra muy diferente que te humillen gratis sin pena ni gloria.
Experiencia en un curso de meditación Vipassana aislado de todo. Una técnica muy antigua con origen en la India.
Llegó de repente y me marcó de por vida. 242 km a píe en 10 días desde Tineo a Compostela.
Martina se prende en una aventura sin precedentes para ninguno de los dos.
Dicen que mi vieja vive de reventón, por eso vamos a festejar los 60 en la playa a pura caipiriña.
Viajar con mi vieja fue un flash, algo que quería hace tiempo. Y se animó a meterle una linda travesía.
¡Boludo! Pasé año nuevo en la playa de los hippies tomando sangría en balde y saliendo en la tele.
Un español que conocí hace un día me muestra una foto del paraíso y “supone” que podemos llegar.
Me vuelvo consciente de placeres y emociones que siempre estuvieron a mi alrededor.
Siempre tirando magia con la caprichosa, hoy la clavó nuevamente donde duermen las arañas.
Te ponen un chaleco atado a una soga que sube y sube por un malacate. Una vez que se tensa, un muchacho le dá un martillazo a un piolín y salís volando. ¡Alto despegue!